Esta historia comienza en el mismo sitio donde acaba, el refugio. Ahí nuestra esculta se encontró con un viejo compañero, Bruno, nuestro guía en la travesía helada a emprender. Atravesamos las llanuras y montañas de la zona hasta que llego la hora de comer. Ahí el campesino Sergio, hizo una burla a costa de lo destemplada que estaba la comida. Más tarde, continuamos nuestro camino hacia el refugio, esquivando las trampas que se habrían a nuestro paso, escondiéndonos de los pájaros motorizados que nos acechaban y luchando contra la humedad de nuestras botas. Al llegar, nos despojamos de nuestras vestimentas y nos abrigamos con otras secas. Esa tarde, preparamos y dimos los últimos retoques a nuestra futura ceremonia, Shemaine. Al día siguiente, nos unimos a la manada para explicarles y hacerles comprender lo beneficioso de una alimentación sana y más tarde, emprendimos el camino a casa.