Tras mucho pensarlo y meditar después de un largo verano, esta tribu de celtas decidimos mover nuestra oppida a un pueblo, Gavilanes, un poco lejos de donde nos encontrábamos pero todos los celtas estábamos emocionadas ya que era nuestra primera excursión de este año. Además tuvimos que aprender a convivir con  los nuevos celtas que  se unieron y sin los celtas del año pasado que con su esfuerzo  pasaron a ser druidas

Era un día soleado aunque nos encontrábamos al norte, por lo que  el frio y el viento no nos perdonaba. Tras haber organizado la oppida, nuestros sabios druidas nos enseñaron una manualidad  de pulseras para decorar nuestras muñecas y llevar un símbolo común.  Más tarde toco preparar la rica comida que conseguimos cazar esa misma mañana. Nos organizamos de buena manera aunque el hambre que teníamos nos superaba.

Tras esta especial comida nos sentamos a hablar un rato, algunos se tumbaron a descansar, otros nos quedamos hablando… pero de repente, como siempre, aparecieron los druidas sorprendiéndonos. Nos querían hablar sobre un tema importante y hacer una dinámica sobre ello

Nos prepararon una actividad en la que cada uno podíamos dar nuestra opinión de la situación en la que  se encontraban los jóvenes del resto de las tribus, para enterarnos de lo que ocurría en realidad y que tuviéramos cuidado a la hora de reconocer qué era verdad o qué era mentira. Como siempre nuestros druidas nos intentaban enseñar ya que su sabiduría y sus experiencias vividas se lo permitían y siempre nos piden que  tengamos cuidado con lo que hacemos

Al final de la tarde nos pusimos a hablar del proyecto que  queremos realizar este año, pero esta vez los druidas nos lo prepararon de manera diferente: nos escondieron todo el material necesario  para que nosotros lo encontráramos  y después de ello hicimos una actividad de relevos escribiendo un proyecto que se nos ocurriera en un papel  .Fue una manera divertida y entretenida de hacer una lluvia de ideas

Al caer la noche se notaba ese frio helador del norte  y decidimos  ponernos a preparar la cena. Fue una dura y larga cena ya que con el viento aterrador nos costó mucho prepararla. Los druidas, tras esto, nos pidieron que  marcháramos a descansar ya que  el día siguiente iba a ser duro.

Domingo por la mañana a esto de las 9 nos despertaron, era un día nublado y frío, pero estábamos muy emocionados por qué nuestros familiares iban a recorrer un largo camino para ver el lugar donde habíamos trasladado nuestra oppida ese fin de semana. Preparamos un rico desayuno, para coger suficiente fuerza para todo el día, recogimos la oppida y comenzaron a llegar nuestros familiares. Los druidas vieron necesario hablar con ellos para que viesen la organización y las cosas importantes de este año. En esta breve reunión los druidas nos pidieron que nos hiciéramos cargo de los pequeños de la tribu y todos los celtas decidimos preparar canciones y actividades para entretenerlos

Llegó la hora de comer  todos juntos y en familia, nos sentamos  en las mesas a comer. Éramos muchos pero fue muy emocionante.

Comenzó a caer la noche siendo así la hora de recoger y marcharnos todos a nuestro querido hogar .Fue una escapada divertida, conseguimos convivir todos los celtas en armonía así durante este año poco a poco haremos una piña, llegando a ser una buena unidad de celtas. Así acabó este fin de semana inolvidable para todos