El cielo empezaba a llenarse de nubes grandes y negras a la misma vez que nuestros druidas nos guiaban por la Ciudad de vascos.

Mientras admirábamos el precioso paisaje, comenzó a caer la lluvia, pero aun así nuestra Oppida unida siguió andando por las altas montañas y extensas llanuras de Toledo.

Por razones extrañas tomamos un equívoco camino. ¿Una conspiración, quizás? Todo apuntaba a ello, pero las nociones de topografía que poseían nuestros druidas nos sirvieron para volver a encontrar el camino correcto.

Tras llegar a nuestro destino, empezamos a preparar la ceremonia de Samhain. En ella, dimos la bienvenida a seis nuevos campesinos mientras corría la caelia.

Tras la ceremonia, nos esperó una noche tranquila y descansada.

A la mañana siguiente, después de alimentarnos a base de rica masa tostada, nos unimos a la tropa para realizar un intercambio de conocimientos y conocer un poco más el pueblo donde nos alojábamos. Más tarde, recogimos y nos encaminamos a casa.